domingo, 3 de agosto de 2008

Lobos ?


Seguimos nuestro rumbo norte y entramos a la bahía de Ramah. Aquí habríamos de llegar al punto mas cercano al circulo ártico del viaje. El GPS del barco marcó casi 58 grados de latitud norte, lo que corresponde a la punta sur de Groenlandia. Hicimos una excursión a tierra pues aquí también había algunos pocos vestigios de la presencia moravita.
Pero ni bien bajamos a la playa, pudimos observar huellas frescas de lobos y osos por lo que John estuvo muy atento con su rifle en mano. No vimos ningún lobo ni oso, pero al rato corrió un caribú por la ladera, aparentemente asustado por algún otro animal. Aquí el aire es tan puro que el musgo se colorea de naranja. La presencia de varias flores en estas latitudes nos ofreció su nota de color. Por fin hizo calor, como 20 grados y los mosquitos se pusieron insoportables. Pero fue reconfortante caminar por la tierra, luego de varios días en el mar.

viernes, 1 de agosto de 2008

Osos Polares !!!


Maxima emoción !

Por fin salió el sol y partimos para explorar el fiordo de Saglek. John, el monitor de osos, se instaló en la proa del barco e inmóvil como una estatua fijó sus ojos en la rocosa costa. Al pasar por la isla Shuldham, explotó la emoción a bordo. Ahí estaba, el largamente buscado, el majestuoso, el incomparable, el imponente y bellisimo

Oso polar !!!
Cumplimos nuestro último sueño de este viaje: avistar un oso polar. Aunque estuvimos muy lejos para observarlo, con el largavista lo vimos muy bien. Evidentemente las fotos no son buenas, pero algunos pasajeros sacaban con teleobjetivos de 750 y prometieron enviarme copias, así podremos reemplazar oportunamente nuestras fotos por otras de mejor calidad.
Al día siguiente, 1.8.08, coincidiendo con la fiesta nacional suiza, tuvimos la segunda emoción, y aun mayor: avistamos una osa polar con sus dos crías. Esto ya fue lo máximo que podíamos esperar. Disfrutamos a pleno este tierno espectáculo. La fauna ártica nos regaló el mayor de sus tesoros.

miércoles, 30 de julio de 2008

Paisajes de Labrador 2





Disfrutemos estos paisajes !






Como nos encantan estos paisajes agrestes, salvajes, deshabitados de humanos pero llenos de vida silvestre, de su flora y de la extraordinaria fauna que requiere mucha paciencia para avistarla, seguimos disfrutando de una segunda entrada de paisajes de Labrador.

Paisajes de Labrador 1








Creemos que vale la pena detenerse un momento en los extraordinarios paisajes de la costa de Labrador. La misma es muy agreste, con muchas rocas, sin árboles, pero también tiene praderas verdes y acantilados imponentes. Simplemente para disfrutarlos

Campamento del Torngat Mountains NP



Vicky con el capitán Rick estudiando la ruta marítima a seguir

Todas las mañanas el capitán nos invitaba al puesto de comando para darnos una charla sobre la ruta marítima a emprender. Con las banderas de Canadá y Labrador izadas, zarpamos de la bahía de Hebrón.
El mar abierto estaba muy agitado como consecuencia del choque entre las olas de la marea en bajada y el viento que venía del mar abierto. Tuvimos un momento de máxima emoción cuando el barco fue empujado por una gran ola girándolo casi 90 grados. El capitán gritó “Hold on!” – agárrense, volaron las cosas por el aire y una pasajera terminó sentada en el suelo. Yo estuve bastante mareado pero aguanté, gracias por haber seguido los consejos de los entendidos: a) quedarse al aire fresco a pesar del intenso frío y b) mirar el horizonte. Esto a uno lo estabiliza. Vicky aguantó heroicamente.

Entramos a la bahía de Saglek donde se encuentra el campamento de entrada al “Torngat Mountains National Park”. Además de los guarda parques, aquí se instalan los científicos para todo tipo de investigaciones subárticas y también los monitores de osos polares. Por lo tanto, a partir de aquí nos encontramos en territorio de los osos blancos.
Los guardabosques nos mostraron un hermoso video sobre estos animales y como comportarse en caso de un encuentro con ellos. Luego dimos un paseo por la tundra húmeda en compañía de dos guardabosques armados.
Por la noche nos invitaron a cenar un delicioso “arctic char”, un pescado riquísimo con un gusto entre la trucha y el salmón. Después, Steve Loutrel, un explorador a “riesgo extremo” nos hizo una presentación sobre sus aventuras de navegante y escalador de montañas en Labrador. Navega con un velero minúsculo de diseño propio que hasta podría darse vuelta sobre si mismo, sin hundirse.
Volvimos al Wanderbird, ya de noche, dejando al campamento listo para conectar el alambrado electrificado que lo rodea y protege a sus habitantes de un posible ataque de las fieras.

martes, 29 de julio de 2008

Misiones de Moravia



"Check-in" en Hebron





En los siglos XXVIII y XIX se establecieron en la costa de Labrador unos misioneros alemanes que vinieron de Moravia. Construyeron asentamientos e intentaron convertir a los nativos inuit al cristianismo. La gripe española de 1918/19 cobró muchísimas victimas fatales entre estos inmigrantes y los pocos sobrevivientes decidieron hacía 1950 abandonar el lugar. Es que el clima inhóspito del Norte les ganó la pulseada. Tuvieron que aceptar que aquí no se puede vivir.
Luego de un día en mar muy agitado, estuve mareado pero me salvé de consecuencias mayores, entramos en la bahía de Hebron para pasar la noche. Al día siguiente bajamos a tierra con desembarco húmedo. Esto quiere decir que la pequeña lancha nos llevó a orillas del mar, donde hay que saltar al agua, con botas para no mojarse y ganar la playa.
Aquí encontramos los vestigios de una de las misiones moravitas, llamada Hebron. Fue la más importante de la costa y todavía queda un edificio comunitario en pie, que esta siendo restaurado por Tom y un pequeño equipo de trabajadores. Los demás edificios están en estado de ruinas. En verano, las autoridades envían aquí a una familia inuit, en este caso Joseph y Jane y sus dos hijos, para recibir a eventuales visitantes y cuidar el lugar.
En la zona hay osos negros y caribú pero no vimos ninguno. Caminamos por la esponjosa tundra, observando también tumbas con lápidas escritas en aleman. Cosa extraña en esta solitaria costa.

Entre lluvia y niebla volvimos al Wanderbird que descansaba como un fantasma en la niebla de la bahía.

domingo, 27 de julio de 2008

Zarpando para Okak

A bordo del Wanderbird somos 12 pasajeros, de los cuales 6 norteamericanos, 2 canadienses, un escocés, una australiana y nosotros dos; el capital Rick, su esposa Karen, el guia del tour Dave, los dos marineros Matt y Ben, el monitor de la fauna John, dos perros labrador y el gato Hector. Como ven, no faltaba nadie.
Zarpamos de Nain con niebla sobre el mar. El tímido sol no alcanza a perforar las nubes. El primer almuerzo fue sopa y cookies, o sea gastronomía anglo-sajona, mezclando salado y dulce, que obviamente no es muy de nuestro paladar.
Avanzamos entre islas y mar abierto, con tiempo lluvioso, niebla y mucho frío, sobre todo de noche en camarotes con escasa calefacción. Afuera hacía unos 5 grados Celsius.
Aparecen los primeros icebergs y todo el mundo a bordo se entusiasma por el espectáculo que brindan. Estos témpanos son desprendimientos de los glaciares de Groenlandia y tardan unos 3 años en llegar a las costas de Labrador. Son hielos que tienen hasta 10'000 años de antiguedad.
La primera noche entramos al fiordo de “Black Harbour”, aunque no había ningún puerto. Anclamos el Wanderbird en la bahía para pasar la noche tranquila sin motores. El segundo día el mar estaba bastante agitado y yo me maree un poco. Por la noche anclamos cerca de la isla de Okak.